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La Coctelera

DIOS NO ME PUEDE SALVAR

me salvo cuando estoy debajo de la mesa, tirando el mantel. me salvo cuando ladeo la cabeza, pego la frente a la ventana y empaño el vidrio.¡Dios quiera que yo quiera!

28 Junio 2006

A veces nos creemos víctimas de nuestras circunstancias

"Esto que estás oyendo ya no soy yo,
es el eco, del eco, del eco de un sentimiento;
su luz fugaz alumbrando desde otro tiempo,
una hoja lejana que lleva y que trae el viento.".

Cuando oigo la letra de este tema de Jorge Drexler, en el auto recorriendo Santiago, mi mente se va a ese eco que me recuerda lo que quise ser y ya no fui. Pero esta última frase no la compro más. Todavía puedo ser, estoy siendo. Hace rato que perdí el miedo a ser lo más yo misma.
Los que van, están o avanzan los cuarenta, miramos para al lado y vemos amigos, compañeros, a los que les fue mucho mejor o peor. Esto comienza a suceder con las juntas de los 20 años por las salidas del colegio o universidad. En la noche, todo en silencio, mientras nos sacamos los calcetines para ponernos el pijama, ya de vuelta del encuentro con los ex compañeros, es posible traer a la mente un inventario. Es fácil revisar un check list::

universidad,
título,
posgrado
cargo actual,
casado/a con,
cantidad de hijos,
barrio,
status social y académico del colegio de los niños
mts2 casa propia o arrendada,
mejoras arquitectónicas en la casa.
nivel de decoración de ésta: inversión en arte.
tipo de autos,
casa en la playa,
membresía en algún club,
vacaciones en los sitios de moda,
algún viaje al año con la familia,
cantidad de horas dedicadas a hobby
capacidad de ayuda económica a familiares o amigos.

Guau! Mi porcentaje de ticket positivos es mayor del esperado. La pregunta entonces es si me puedo dar por satisfecha, puesto en gran parte soy un prototipo de éxito social posmoderno.
Entonces surgen otras preguntas. Otras respuestas ¿De verdad todo esto por lo que me he esforzado durante 20 años, me hace más feliz? Y ahí es cuando miro para los lados. Aunque no hay mucho donde escarbar, porque por suerte, todos están en la misma carrera desquiciada que yo, siempre hay un par de compañeros subversivos que con una lucidez que hoy soy capaz de evaluar positivamente, fueron capaces de salirse de la lista.
Y... soy víctima de mis propias circunstancias? No es posible cambiar ahora, a tiempo?
La razón es el 98% de mi motor vital?
Lo más seguro es que nuestra mente, mi mente, se va a la cancha de tenis rayada, y optamos por seguir en la misma: "Es que estoy tan cansada"; es que estoy pasando por el peor periodo; "es que mi querido "esposo", no me acompaña en estas y no puedo dejarlo solo" ( Leánse estas frases, por favor, como las frases de otros, nunca del autor de este texto).
Sería irracional luego de tanto esfuerzo por ser lo que soy para todos los demás, bajarme de este barco para tomar otro rumbo. Pero creo que finalmente la verdadera pregunta es si todo esas opciones se han tomado y se seguirán tomando con total libertad? Ahora, que reviso y me tienta más la vida de ese otro, con la lista más corta, pero más libre, cumpliendo sus sueños de libertad, intentando "ser yo mismo" soy capaz de comenzar de nuevo, con toda la libertad del mundo?. Señores/as blogeros, creo que la libertad reside en la cabeza, es un switch. El gran error es creer que la libertad se aloja en el corazón, al hombre occidental, le queda demasiado lejos teclearla.
Me acuerdo de los tiempos de Sábados Gigantes, esos sábados con la televisión encendida toda la tarde: "Elija la puerta uno, dos, tres o cuatro, porque en una de ellas está el refrigerador"; los viajes por el mundo de Don Francisco. El guatón con una sabiduría algo burda de TV, igual nos abrió un par de máximas que algunos tomaron, nuestros compañeros, esos que llegan para revolvernos, desacomodarnos un poco la vida. Lista- vida. Vida- lista.
Las máximas, eran algo como "el mundo está mucho más allá,... esto que aprendimos, no es necesariamente lo que hay que hacer, porque está lleno de gente aprendiendo otras cosas, y están tan o más felices que nosotros" Y los chilenos comenzamos a querer viajar, a lo mejor sin comprender que el primer viaje es dentro de uno, y que todos los de afuera, no son personajes de una película con paisajes donde nos retratamos, ni souvenirs, como el enano de yeso del papá de Amelié que se fotografia y manda postales, sino que también podemos comportarnos para toda la vida bajo otros esquemas.
"Con elija una puerta" el guatón nos estaba, sin querer, enseñando a que no somos víctimas de nuestras circunstancias, finalmente aquellos desastres que suceden, se nos vienen encima para que aprendamos; todos los días debemos abrir una puerta y dejar tres cerradas. Y esa es nuestra propia opción por la libertad. Lo que no aprendimos, es que el refrigerador, la casa grande, el cargo: no eran el premio mayor, habían puertas mejores, con premios menos visibles pero más interesantes y llenas de bienestar, un atributo cualitativo, difícil de medir. Ahí falló el guatón.
El compañero que vive en Tokio, en Horcón, que se sienta a leer, a gozar de la naturaleza sin necesidad de un palo de golf, que se casó tres veces y recién encontró a su media naranja, y es tan feliz o más que yo (y no es inmoral como nos enseñaron en el colegio, ni torpe; al revés, bastante inteligente e interesante), el que primero viajó se estableció y luego vivió, la que eligió un trabajo más libre e inusual, tenía para escoger las mismas 4 puertas, pero eligió otra.
Lo que no sabemos de ese que eligió la otra puerta y que elige todos los días la puerta opuesta a la que elijo todos los días o en cada momento; ese otro si hoy en mi lugar tuviera que botar esa vida-lista, la desecharía hoy y comenzaría de nuevo.
Entonces, a hacer un autoretrato, sacarle una foto a la propia vida como en las películas de Bergman, donde en una imagen se revela toda verdad. Hagan chis, digan whisky.

Creo que debo, y debemos quebrar con el miedo a dejarnos ser, de verdad calma, ya no enloquecimos, ni nos iremos en volada, es un poco tarde, lamentablemente. Cualquier cambio será legítimo y bastante correcto.
Por último, para terminar. Invito a leer antropología poética del poeta chileno Claudio BERTONI: EL CANSADOR INTRABAJABLE (II)
Dame ese retrato mío que tienes en la cabeza

Fui donde mi novia y le dije: Dame ese retrato mío que tienes en la cabeza, ¡Porque si no me lo das! No te enojes, me dijo, si ya te lo doy. Se abrio el cráneo y me lo dio. Después me fui donde mi madre y le dije: Berta, ese retrato mío que tienes en la cabeza, ¡Dámelo! ¿Estás enfermo, me contestó, de la misma? Yo me impacienté y le di un palo, le abrí el cráneo y saqué mi retrato. Bruno escuchó el grito y vino corriéndo: Pero hijo mío, dijo, ¿Qué has hecho? -antes de caer- segunda víctima de mi impaciencia. También le abrí el cráneo y saqué mi retrato. Vino a verme Lucía y le dije: Lucía, dame ese retrato mío que tienes en la cabeza. Bueno, me dijo, se abrió el cráneo y me lo dio. Después fui donde Marcelo, y sin decir agua va, le di un palo que casi le parto el cráneo, le saqué la fotografía blasfemando y lo dejé aturdido con el cráneo abierto y más encima le dejé abierta la puerta de calle.

Cuando volví a mi casa estaban todos almorzando menos mis padres. Mis dos hermanas se levantaron y sin siquiera saludarme se abrieron sendos cráneos y me dieron el retrato haciéndome una venia. Después de un almuerzo visité a todos mis parientes y al resto de mis amigos. Se había corrido la voz de lo sucedido y no tuve inconveniente. Todos me saludaban amablemente mientras con la otra mano me daban mi retrato. Yo les decía simultáneamente Gracias y les cerraba el cráneo con deferencia.

Al quinto día subí el cerro Manquehue con un portadocumentos lleno de fotografías y empinándome como pude las puse sobre una nube
que pasaba y les prendí fuego.

Inmediatamente después bajé de una carrera y busqué a mis parientes y amigos. Y ahí estaban todos: ¡ Con ese otro retrato mío en la cabeza!
BERTONI: EL CANSADOR INTRABAJABLE (II) BUSCAR EN METALES PESADOS.

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1 comentario · Escribe aquí tu comentario

elizzi

elizzi dijo

Imperdible, maravilloso, espectacular, no tengo las letras apropiadas para decirte lo que me encantó la búsqueda del retrato de Claudio Bertoni.

Pero más importante aún sería, tal vez, abrir nuestro propio cerebro para ver el retrato nuestro que allí custodiamos.

¿No te parece?
Cariños

29 Junio 2006 | 04:13 PM

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Soy R. Vivo en Chile. Vivo de la literatura, los actos poéticos y de volver a empezar. No creo en países convertidos en mercados. Me interesa la cultura, familia&amigos, y vivir sin miedo.

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